INTRODUCCIÓN
Empezó el dÃa como cualquier dÃa normal, me encontraba en el contexto de un desempleado, preocupado por encontrar trabajo y dedicando mi tiempo libre a lo que más me apasiona: soñar… dejar volar mi imaginación. EscribÃa un relato vertiginosamente, me divertÃa, tenia la sensación de que este cuento serÃa diferente. Tal vez me sugestione demasiado, ya que lo que empezó como una historia irreal me sorprendió. Me vi envuelto por unas vocecillas, las que no podÃa explicar de donde venÃan. Estas me explicaron que tenia que ver con mi pasado. Pronto fui descubriendo que es lo que quieren de mi.
La transición
Acabo de despertar, de reconciliarme con la noche. Estuve ido de la realidad. Hasta ayer no podÃa conciliar el sueño. Paseaba por el balcón, daba vueltas por la calle, no estaba loco solamente era un insomne más. Nunca me preocupe tanto por no poder dormir.Cuando estudiaba en la universidad esperaba a que el cansancio me lleve a la cama, no importaba la hora. PodÃa despertarme a las 11 de la mañana o a las 3 de la tarde, daba igual. Estaba acostumbrado a faltar a clases y estudiar por mi cuenta.
Debido a mi costumbre de dormir en el dÃa empecé a trabajar de madrugada, creà que el horario no me afectarÃa pero poco a poco me fui volviendo una persona huraña, un sonámbulo perpetuo, no sabÃa que tan importante era el descansar, tal vez si lo sabÃa pero no lo consideraba asÃ. Inexorablemente tenÃa que soportar a que lleguen las siete de la mañana para terminar mi turno, no era nada fácil, a veces solo era cuestión de aferrarse a una idea: ya falta poco. Es asà como tuve que hacer de mi horario de descanso una responsabilidad, debÃa ser disciplinado sino terminarÃa por volverme un rutinario trabajador sin vida social. Con el tiempo me empezaron a cambiar de turno, un dÃa estaba en la mañana, al dÃa siguiente en la tarde, otro dÃa en la madrugada, aprovechaba el tiempo libre para dormir mas no para conciliar el sueño, era un descanso sin descanso, por tal motivo empecé a demostrar mi inconformidad con las decisiones que tomaban acerca de mi horario, asà que me despidieron por empezar a faltar, sin objetar trate de devolverme la poca tranquilidad que me pertenecÃa.Me familiarice tanto con la madrugada que hacia todo de madrugada, paseaba a mantecoso, lavaba mi ropa, veÃa televisión, comÃa bastante, escribÃa, tocaba la guitarra, cantaba, leÃa, etcétera. No podÃa quejarme nadie me molestaba, habÃa silencio… demasiado silencio, todo era perfecto al menos para mi. Todo ocurrÃa hasta que salÃa el Sol, cuando el común de los mortales se alistaba para ir a trabajar a estudiar, a tirarse la pera o a lo que fuere, es entonces cuando a mi me brotaban los bostezos, me sobaba los ojos y me rascaba la cabeza. Lo llamo la transición. Mi familia me miraba de una manera extraña, y yo también los veÃa de una manera especial, no concordaban sus palabras con sus holguras, sus siluetas empezaban a burlarse de mi, no eran los únicos, cuando querÃa caminar, cada paso me suponÃa mayor dificultad, mantecoso se reÃa de mi, no voy a quejarme de las paredes a pesar de todas las sacudidas. Tengo una mala memoria por eso escribo esto. Era parte de mi, pero ahora es parte de esta historia. Tengo que resaltar la dificultad con la que he conseguido hoy dÃa el poder dormir, ya que en el etapa de transición estuvieron ocurriendo sucesos extraños además de las siluetas deformes y las palabras distorsionadas - eso se podrÃa explicar muy fácilmente simplemente soñaba despierto - pero como decÃa, empecé a escuchar ciertas voces, que primero me preguntaban si los escuchaba a lo que muy entorpecido respondà que no, entonces estas cuchicheaban alegremente con mas avidez, con una ambición de querer comunicarme algo, no me asombre, creÃa estar ya totalmente dormido, no estoy seguro, parecÃa muy real. Me dijeron que me conocÃan que tenemos algo pendiente, mi curiosidad me llevo a buscar por toda la casa estas voces, querÃa saber de que broma se trataba. Me aventure en la conversación, es entonces cuando empieza esta historia.
Erase una vez un niño llamado Esteban, alegre y triste, confiado y suspicaz, ingenuo y astuto, virtuoso y travieso en general. Este ‘’bandido’’ se propuso batir un record mundial, eso es algo que parece muy importante se dijo a sà mismo, ser reconocido por donde vaya, como ‘’él es, el del record mundial’’ pero ahora solo hacÃa falta saber que tenÃa que hacer para lograrlo, no existÃan limitaciones para él. Pensó en muchas cosas. Luego fue descartando posibilidades de acuerdo a lo que tenÃa a su alcance. Pronto se vio sin ninguna de ellas. Se vio limitado por el dinero, solo era un niño, no podrÃa hacer ningún malabar bajo un helicóptero, ninguna exploración marina, ningún viaje inter-espacial, sin un céntimo. La palabra perseverancia no estaba definida en su mente mas si en su corazón y en sus actitudes. Pronto encontró más de una forma de alcanzar ese record.
El primer intento se dio cuando salió con su bicicleta y recorrió diez kilómetros en dos horas con quince minutos, le pidió a su amigo Bernardo que lo acompañe y el muy cordialmente aceptó a pesar de no saber manejar bicicleta. Tomaron el trayecto por donde se va a la playa sin embargo abandonó este intento ya que Bernardo aprendió muy rápido a manejar y es mas le ganaba en velocidad con mucha facilidad, asà que esto lo desmotivo. HabÃa que elegir algo más.
El segundo intento consistÃa en matar pulgas, para eso necesitaba la ayuda de mantecoso, el perro de la casa tenÃa muchas pulgas asà que servÃa muy bien para empezar a practicar. Tomo el tiempo que se demoraba, mató alrededor de treinta y siete en cuarenta y seis minutos, en realidad al perro ya no le quedaban más pulgas. Su instinto asiduo le hizo buscar otra oportunidad.
El tercer intento lo llevó a ahorrar sus propinas. Diariamente compraba cinco gomas de mascar, se habÃa prometido no usarlas hasta que llegue el momento adecuado. Sin embargo pudo mas el deseo de saborear el exquisito sabor a frutas, se comprometió en solo probar uno, ya que habÃa logrado reunir veinticinco, daba igual uno mas o uno menos, asà fue comiendo uno y otro, querÃa combinar sabores agrios y dulces, pronto se dio con la sorpresa que iban once gomas de mascar menos. No lo mencione pero el record que querÃa imponer era el del globo de goma de mascar mas grande del mundo, y si esa era la meta pues la conseguirÃa se dijo, asà que busco un lugar donde guardarlas, no querÃa que nadie las vaya a encontrar por ello decidió esconderlas en un cuaderno, el cual coloco debajo de su almohada.
Espera Ernesto – dijeron las voces.
No me llamo Ernesto respondÃ.
Como sea. Pues no sabemos como empezar pero si. Creo que si – dijo la otra voz.
- ¿Si que? les dije.
Y empezar a gritar de alegrÃa, diciendo: Lo encontramos. ¡Viva!
Les pregunte: ¿Tanto les gusto mi historia que se alegran? ¿Cómo sabÃan que la habÃa escrito? ¿Por qué me pidieron que se las lea?
Bueno Evaristo ya no queremos escuchar mas tu historia, no nos importa nada mas ahora que nos escuches. Pronto sabrás quienes somos y porque te hemos buscado desde hace mucho tiempo – respondió uno de ellos.




